Un reciente estudio realizado por científicos en Estados Unidos ha logrado un importante avance en la lucha contra el VIH. Dos vacunas experimentales desarrolladas con tecnología de ARN mensajero (ARNm), la misma empleada en las vacunas contra el COVID-19, provocaron una respuesta inmune favorable en el 80 % de los participantes del ensayo clínico.
La investigación, publicada el 31 de julio en la revista Science Translational Medicine, evaluó a 108 adultos sanos de entre 18 y 55 años, quienes no tenían VIH y recibieron tres dosis en un período de tres meses. El objetivo del estudio fue estimular al sistema inmunológico para que enfocara su respuesta en las partes más vulnerables del virus, aumentando así la posibilidad de neutralizarlo de manera más eficaz.
Las vacunas utilizaron una proteína clave del VIH, llamada trímero de envoltura, esencial para que el virus ingrese a las células humanas. Una versión de la vacuna presentaba esta proteína en forma flotante, mientras que la otra la tenía anclada a una membrana celular. Esta última demostró ser significativamente más efectiva: el 80 % de quienes la recibieron desarrollaron anticuerpos capaces de impedir que el virus ingresara a las células.
Además, las pruebas previas en animales como conejos y primates ya habían mostrado que la vacuna con la proteína anclada generaba respuestas inmunes más potentes y específicas. En los humanos, también se observó una sólida memoria inmunológica con activación de células B y T CD4+, fundamentales para una protección duradera contra el virus.
En cuanto a la seguridad, la mayoría de los participantes toleraron bien las vacunas. Solo el 6,5 % presentó efectos secundarios como urticaria, los cuales fueron tratados con antihistamínicos sin mayores complicaciones. Estos resultados posicionan a estas vacunas experimentales como una esperanza real hacia un tratamiento más eficaz contra el VIH.










