Una inesperada confrontación ocurrió durante la reciente emisión de El valor de la verdad, cuando Monserrat Seminario, esposa del reconocido humorista Pablo Villanueva, más conocido como Melcochita, lo encaró en vivo por una presunta infidelidad. El actor había confesado anteriormente haber engañado a exparejas, pero aseguró nunca haber traicionado a su actual compañera. Sin embargo, el relato de Seminario dejó entrever otra realidad, generando tensión en el set.
Durante el programa emitido por Panamericana Televisión, Melcochita, de 88 años, confesó haber sido infiel “a casi todas” sus parejas en el pasado. Aunque intentó deslindar esas acciones de su relación actual, Monserrat sorprendió a todos al narrar un episodio que cuestionaba esa afirmación. Según su testimonio, el humorista desapareció durante seis días mientras convivía con ella y su hija recién nacida, en un contexto que sugiere una relación con otra mujer.
Las declaraciones de Seminario generaron una fuerte reacción en el público y entre los presentes en el set. “Vivías conmigo, no fastidies”, le reclamó con evidente frustración, contradiciendo directamente la versión de su esposo. Además, cuando Beto Ortiz le preguntó si confiaba en la palabra de Melcochita, ella respondió con ironía: “Me faltan dedos para contar”, dejando claro su escepticismo sobre la fidelidad del cómico.
Lejos de mostrarse arrepentido, Melcochita respondió con una frase que descolocó a su pareja y a los espectadores. “Todavía no estábamos casados… cuando uno se casa, ya es pecado mortal sacarle la vuelta a una dama”, dijo entre risas, minimizando la gravedad del asunto. Aunque su comentario provocó carcajadas en el estudio, también reveló una falta de compromiso emocional que impactó a su esposa.
Finalmente, el artista comentó que su popularidad suele ser motivo de celos en su relación. “Las hinchas me besan en la boca, ¿y qué hago? Soy débil”, declaró en tono jocoso, restando importancia a los episodios mencionados. Afirmó que mientras no se le vea entrando a un hotel o alejándose del hogar, no considera que haya razón para desconfiar. “Yo nunca he faltado”, concluyó, cerrando el momento con su característico humor.










