La periodista Alexandra Hörler sorprendió al público al revelar un episodio doloroso que mantuvo en silencio durante años. En una reciente entrevista para el pódcast Café con la Chévez, del diario Trome, la conductora de Panamericana Televisión confesó que fue víctima de una agresión física por parte de un exgerente deportivo de Universitario de Deportes, lo que le provocó la pérdida de un embarazo. “Me pegó, (…) al día siguiente amanecí sangrando. Había perdido al bebé. Siempre lo culpé”, relató con profunda emoción.
El hecho ocurrió mientras Hörler cubría la fuente deportiva del club, en medio de una relación sentimental con el entonces directivo. Según su testimonio, la agresión se desencadenó tras una discusión por una infidelidad. El hombre, cuyo nombre decidió no revelar, reaccionó con violencia, cuidando incluso de no dejar marcas visibles. “Me decía: ‘No te voy a tocar la carita, para que no puedan decir nada’”, contó la periodista, evidenciando el carácter manipulador y controlador de su expareja.
Tras descubrir mensajes comprometedores en el teléfono de su pareja, Alexandra fue víctima de una nueva golpiza. Aunque acudió al médico legista y presentó una denuncia, las lesiones solo ameritaron diez días de descanso médico, lo que limitó las consecuencias legales. Poco después, el agresor dejó el país, no sin antes amenazarla: “Si dices que por mi culpa perdiste a tu hijo, voy a destruir tu carrera”. Ese temor la llevó a guardar silencio durante años.
La relación, que duró cerca de seis meses, pasó de ser aparentemente normal a convertirse en una pesadilla. Hörler confesó que escribir sobre lo ocurrido fue su forma de liberar el dolor y cerrar ese ciclo. “Primero lo escribí, como una forma de soltarlo”, dijo. Hoy, a sus 40 años y en medio de un embarazo estable junto a su esposo Juan Francisco Pardo, la periodista vive una etapa distinta, más plena y segura.
Con este valiente testimonio, Alexandra Hörler busca visibilizar una realidad que muchas mujeres enfrentan en silencio. Su historia no solo expone la violencia que sufrió, sino también el proceso de sanación que emprendió. “Fue un capítulo que me marcó para siempre”, concluyó, dejando claro que el dolor del pasado no define su presente.










