La delincuencia no conoce límites. Ya no respeta horarios, distritos… ni especies. Un video captado por cámaras de seguridad y difundido en la red social X ha causado sensación al mostrar lo que muchos ya temían: la criminalidad llegó al mundo canino.
Las imágenes muestran a un perro de casa, tranquilamente vestido con su chompa, jugando inocentemente por la reja con un perro de la calle. Todo parecía una escena de confraternidad perruna, hasta que el visitante externo decidió pasar del juego al delito. En cuestión de segundos, usando únicamente su hocico —herramienta multifunción—, le arrancó el abrigo, lo desvistió sin contemplaciones y huyó con la prenda, dejando a su víctima en estado de shock.
El perro afectado quedó inmóvil, resignado y con la mirada perdida, como procesando una dolorosa lección de vida: “ya no se puede confiar en nadie”. La indignación fue tal que, de no existir cámaras, el dueño habría tenido que creer que la chompa simplemente “desapareció”.
Las redes sociales reaccionaron de inmediato con humor y sarcasmo. Entre los comentarios más destacados se leía: “La delincuencia ya llegó hasta los animales…”, “Pobrecito quedó full resignado jajajaj”, “Esto es un asalto, perro”, “Ya uno no puede estar seguro ni en su propia casa”, “No quedan dudas de que el de afuera era tremendo kukón”, “Suerte que había cámaras, sino cómo se lo explica al dueño?”, “La indignación del perro de casa es terrible, mira cómo no puede creerlo”.
El video se ha vuelto viral y deja una advertencia clara para el país: cuando el crimen avanza, no discrimina ni por raza, ni por tamaño… ni por especie. Hoy fue una chompa. Mañana, quién sabe.










