Nadine Heredia, ex primera dama del Perú, se ha sumado a la lista de figuras políticas que buscan eludir la justicia peruana mediante el asilo en otro país. Condenada recientemente a 15 años de prisión por el delito de lavado de activos, la esposa del expresidente Ollanta Humala solicitó asilo al gobierno de Brasil, tal como lo hicieran anteriormente Lilia Paredes y Eliane Karp, también ex primeras damas implicadas en casos de corrupción vinculados a sus esposos.
La decisión de Heredia se conoció pocas horas después de que el Poder Judicial dictara prisión efectiva en su contra. Según informó la Cancillería peruana, la ex primera dama acudió a la embajada de Brasil en Lima y pidió protección amparándose en la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954. Esta medida le permitiría evitar su ingreso a un penal, a diferencia de su esposo, Ollanta Humala, quien fue capturado y trasladado inmediatamente al penal de Barbadillo tras conocerse su condena.
El caso de Nadine Heredia guarda similitudes con el de Lilia Paredes, esposa del expresidente Pedro Castillo. Tras el fallido intento de golpe de Estado de su esposo, la justicia ordenó su detención, pero Paredes logró salir del país con sus hijos y obtuvo asilo político en México. Su estancia en ese país provocó un conflicto diplomático entre Lima y Ciudad de México, especialmente por las críticas del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador a la sucesión de Dina Boluarte.
Por su parte, Eliane Karp, esposa del expresidente Alejandro Toledo, protagonizó otra fuga polémica en 2024. Poco antes de que se hiciera efectiva su extradición desde Estados Unidos por el caso Ecoteva, Karp huyó a Israel, país del que también es ciudadana y que no cuenta con un tratado de extradición con el Perú. Así, evitó regresar al país junto a su esposo, quien sí fue entregado a las autoridades peruanas.
La historia reciente del Perú suma un nuevo capítulo marcado por la evasión de la justicia por parte de figuras cercanas al poder. Nadine Heredia, al igual que Lilia Paredes y Eliane Karp, usó el respaldo popular para llegar al Gobierno, pero cuando las investigaciones tocaron su puerta, optó por refugiarse en el extranjero. Una señal preocupante sobre el uso del poder y la rendición de cuentas en el país.







