La presidenta peruana Dina Boluarte ha sido identificada como la segunda mandataria peor valorada en Sudamérica, según la última encuesta realizada por CB Consultora. Boluarte presenta un índice de desaprobación del 64.4%, con una favorabilidad de apenas 28.9%.
El primer lugar en este lamentable ranking lo ocupa Nicolás Maduro, dictador venezolano, quien enfrenta un rechazo del 68.7% frente a un 27.8% de valoración positiva. Esta calificación negativa se refleja en la crisis política que ha atravesado Venezuela, exacerbada por las controversiales elecciones presidenciales del 28 de julio que confirmaron a Maduro en el poder, a pesar de las denuncias de fraude.
El Presidente mejor valorado
En contraste, el presidente mejor valorado en Sudamérica es el ecuatoriano Daniel Noboa, con un índice de aprobación del 52.7% y una desaprobación del 44.1%. Noboa ha mostrado una ligera mejora respecto al mes anterior, cuando su favorabilidad era del 51.5%.
El segundo lugar en popularidad lo ocupa el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con un 52.5% de favorabilidad, aunque ha disminuido ligeramente desde el 53.6% de julio. Luis Lacalle Pou, presidente de Uruguay, ocupa el tercer puesto con una imagen favorable del 51.2%, incrementando desde el 48.7% del mes anterior.
Otros mandatarios en el ranking
El presidente argentino Javier Milei, que lideraba el ranking el mes pasado, ha descendido al cuarto lugar con una aprobación del 50.6% y una desaprobación del 46.2%. En la parte inferior de la tabla, además de Boluarte, se encuentra el colombiano Gustavo Petro con un índice negativo del 62.7% y una aprobación del 34.2%, y el presidente venezolano Nicolás Maduro, como se mencionó anteriormente.
Los mandatarios de Paraguay y Bolivia, Santiago Peña y Luis Arce, ocupan los siguientes lugares, con favorabilidad de 47.3% y 46.2%, respectivamente. El presidente de Chile, Gabriel Boric, presenta una aprobación del 37% y una desaprobación del 58.2%.
La encuesta, realizada entre el 15 y el 18 de agosto con 12,414 participantes, refleja la percepción pública en un momento de intensas crisis políticas y sociales en la región.







