Keiko Fujimori rompió su silencio y ofreció un duro testimonio sobre los más de 480 días que pasó en prisión preventiva entre 2018 y 2019, en el marco del caso Odebrecht. La lideresa de Fuerza Popular calificó su experiencia como “un infierno” y cuestionó la legitimidad de su arresto, asegurando que fue detenida “sin condena, sin haber sido gobierno y sin debido proceso”.
En un video difundido en sus redes, Fujimori reveló detalles íntimos del impacto emocional que vivió, desde el momento de su detención hasta los días más difíciles dentro del penal. Contó que el día de su arresto presintió lo que venía, pero optó por no alarmar a sus hijas: “Les dije: ‘Chicas, nos vemos en la tarde’, y ya no volví”. Asegura que su detención fue convertida en “un espectáculo mediático” con participación de la prensa nacional e internacional.
Durante los primeros días, Fujimori describió una constante sensación de vulnerabilidad y angustia, incluso al realizar tareas cotidianas como ducharse. Según relató, su abogada le advirtió que podría haber cámaras en los baños, lo que la llevó a evitar bañarse por temor a una posible vulneración de su intimidad. “Lloraba mucho. Estaba aterrada por mis hijas y por lo que podía pasar”, confesó.
También cuestionó la imparcialidad de los jueces que aprobaron su prisión preventiva. Dijo que la resolución judicial fue un simple «copia y pega» del pedido fiscal, sin ningún análisis individual de su caso. Pese a todo, afirmó que nunca se dejó vencer por la situación: “Podrán ponerme titulares, pero no voy a permitir que esto me deprima”.
Keiko Fujimori concluyó el video recordando que su liberación fue un momento de alivio, pero de corta duración. Prometió contar más sobre su segundo periodo en prisión, al que tuvo que regresar semanas después, en medio de un proceso judicial que aún continúa.










