El premier Gustavo Adrianzén, en su presentación ante el Congreso en busca del voto de confianza, aseguró que el Poder Ejecutivo «no permitirá ningún acto de corrupción», ello días después de que el Ministerio Público y la Diviac allanaron la vivienda de la presidenta Dina Boluarte, quien es investigada por presunto enriquecimiento ilícito a raíz del ‘caso Rolex’.
Durante el acto de investidura, el titular de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) afirmó que su gestión decidió «marcar un punto de quiebre» frente al flagelo que «saquea los fondos públicos y lastima la moral del pueblo».
«Otro flagelo que ha saqueado los fondos públicos y lastimado la moral del pueblo peruano es la corrupción, frente a la cual estamos decididos a marcar un punto de quiebre; en ese sentido, anuncio nuestra firme determinación de no permitir ni tolerar ningún acto irregular en el Poder Ejecutivo», dijo desde Palacio Legislativo.
«Ofrecemos, pues, una gestión de manos limpias, un gobierno transparente, donde el profesionalismo y la meritocracia sean un precepto y una regla, al mismo tiempo, una barrera infranqueable frente a la corrupción y la ineficiencia», añadió en su intervención.







