El congresista no agrupado Ed Málaga expresó su respaldo a una eventual vacancia presidencial, afirmando que el país ha llegado a un «punto de no retorno». En una reciente entrevista, Málaga explicó que, tras los constantes errores del Ejecutivo y la falta de respuestas frente a la minería ilegal y la inseguridad ciudadana, considera que una salida constitucional como la vacancia puede ser una herramienta legítima para generar cambios urgentes.
Málaga fue enfático al señalar que la vacancia no debe tomarse a la ligera, recordando la experiencia traumática del caso Pedro Castillo. Sin embargo, argumentó que ya se agotaron las instancias de control político como la interpelación y la censura. “No puede ser que al empleado de tu empresa le des veinte oportunidades y siga haciendo las cosas mal. Hay que despedirlo”, afirmó. Además, sostuvo que plantear la vacancia también puede tener un valor como presión política para provocar cambios en el gabinete.
El parlamentario también propuso cambios en la ley electoral, como reducir la prohibición de difusión de encuestas a solo 24 horas antes del día de votación. Considera que la actual normativa limita el derecho de los ciudadanos a acceder a información actualizada, lo que favorece la desinformación y las fake news. «Esto debería sincerar la situación de la información. La inspiración es la libertad del ciudadano», señaló.
En ese mismo sentido, cuestionó la vigencia de la ley seca, calificándola de anacrónica y perjudicial para la economía de pequeños negocios. “Es una restricción innecesaria en un contexto donde ya existe una cultura cívica más desarrollada. Además, afecta económicamente a bodegas, restaurantes y emprendedores”, indicó.
Finalmente, Ed Málaga reiteró su compromiso con el control político y rechazó el uso de la Semana de Representación para hacer campaña. También se mostró a favor de interpelar y censurar a ministros como los titulares de Cultura y Transportes por gestiones deficientes. De concretarse una vacancia presidencial, consideró que la sucesión debe recaer en figuras del Congreso con cierto respeto ciudadano, como Gladys Echaíz o Roberto Chiabra, y propuso que un premier de consenso acompañe la transición.







