Un video del año 2021 se ha viralizado en redes sociales, generando fuertes críticas contra la presidenta Dina Boluarte. En el registro, grabado durante su campaña electoral con el partido Perú Libre, la entonces candidata a la vicepresidencia y al Congreso aseguraba que no necesitaba “privilegios pagados con el dinero del pueblo”. Cuatro años después, esas declaraciones contrastan fuertemente con los beneficios que hoy recibe como jefa de Estado.
En aquella entrevista para Léeme TV, Boluarte afirmaba tajantemente: “No necesito policías que me protejan, ni un carro que me lleve con el impuesto del pueblo. Yo puedo manejar mi propio vehículo como lo hago todos los días”. Además, cuestionaba duramente los privilegios que tenían los congresistas y aseguraba que, incluso si llegaba a un alto cargo, debía seguir siendo “la misma persona”.
Sin embargo, hoy en día la presidenta ha acumulado una serie de beneficios que desmienten su discurso de campaña. El Ministerio de Economía y Finanzas aprobó recientemente un incremento en su salario que supera los S/35.000 mensuales. A ello se suma una tarjeta de alimentación recargable con S/5.000 mensuales, destinada a cubrir sus gastos personales y los de su entorno familiar inmediato.
Según reveló el programa Punto Final el pasado 6 de julio, la tarjeta permite a la mandataria adquirir alimentos, productos básicos y hasta consumir en restaurantes y cafeterías de Lima. El gasto anual por este beneficio asciende a unos S/60.000, monto financiado con recursos del Estado. Además, el sistema permite solicitar recargas adicionales cuando se agota el saldo mensual, sin un límite diario de consumo.
Estas revelaciones han reavivado el debate sobre el uso de recursos públicos y la coherencia entre el discurso político y la gestión real. Muchos ciudadanos y analistas han cuestionado la desconexión entre lo que Boluarte prometía como candidata y lo que hoy acepta como presidenta, en un país donde millones de peruanos enfrentan serias dificultades económicas.







