A menos de un año de las Elecciones Generales 2026, el país se enfrenta a un escenario inédito: una cédula de votación de dimensiones históricas, con 34 partidos políticos y 4 alianzas en competencia. El tamaño estimado del documento donde cada elector definirá su voto alcanzaría los 42 centímetros de ancho por 60 de largo. La situación ha generado alarma entre los ciudadanos y ha llevado a algunos congresistas a admitir que fue un error eliminar la obligatoriedad de las Elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), norma derogada por el propio Parlamento en 2023.
Las PASO fueron concebidas como un filtro para depurar candidaturas y fortalecer la legitimidad democrática. Sin embargo, una modificación legal aprobada por mayoría en el Congreso permitió que los partidos optaran por elegir a sus candidatos a través de mecanismos menos rigurosos, como el voto de delegados o de militantes. Hoy, con una oferta electoral sobrepoblada, los mismos legisladores que apoyaron ese cambio reconocen su responsabilidad. “Fue un error que no debió hacerse, no hemos debido llegar a esto jamás”, admitió José Cueto (Renovación Popular). En tanto, Luis Aragón (Acción Popular) señaló que las PASO “debieron implementarse” para mejorar la calidad de los candidatos y reducir el tamaño de la cédula.
No todos los legisladores comparten la misma visión. Ernesto Bustamante (Fuerza Popular) restó importancia al impacto de las PASO sobre la proliferación de partidos, aunque sí reconoció que el Congreso carga con la responsabilidad política de las decisiones adoptadas. Aun así, los hechos muestran que la eliminación de las PASO debilitó los mecanismos de control sobre las agrupaciones políticas, facilitando que más organizaciones compitan sin demostrar verdadera representatividad.
Detrás de esta reforma truncada está el origen de las PASO en el 2019, cuando el expresidente Martín Vizcarra convocó a una comisión de expertos liderada por el politólogo Fernando Tuesta Soldevilla. El grupo propuso 12 reformas clave para modernizar el sistema político peruano, pero solo la mitad fue debatida y aprobada. Para el especialista en derecho electoral José Tello, esto dejó a la reforma política “muerta desde su origen”, ya que se rompió la lógica integral del paquete legislativo, omitiendo herramientas como la cancelación efectiva de partidos sin representación.
Hoy, el Perú enfrenta un proceso electoral con un número sin precedentes de opciones políticas. Para el politólogo Fernando Tuesta, esta situación refleja cómo la política se ha vuelto atractiva para muchos ciudadanos por los beneficios que ofrece, más allá del compromiso con la gestión pública. “Ser congresista te da estatus, poder, ingresos, y no requiere preparación ni carrera política previa”, señaló. Ante esta realidad, los electores tendrán la difícil tarea de informarse exhaustivamente para elegir entre una oferta tan amplia como confusa.







