Días antes de tomar una fatídica decisión, el joven quien según su padre sufría de depresión, había dejado un mensaje perturbador en un grupo de psiquiatría y sanación en Facebook.
En este mensaje, Álvaro Rosales Rodríguez evidenciaba que no la estaba pasando para nada bien. “Había una energía que me trataba de deprimir todo el día y pues me tuve que alejar de muchos, más afecta en la noche y al cerrar los ojo trae imágenes negativas”, escribió.
Antes de finalizar su consulta, añadió: “Tengo que controlar mis pensamientos cada minuto aproximadamente para que no me afecte, he hecho de todo, y sigo en ello”.
A Álvaro Rosales Rodríguez le gustaba posar con la mirada melancólica, le gustaba vestir de negro y pasaba por una difícil situación a sus cortos 22 años. Además, gustaba de la moda otaku, se pintó su cabello de rojo y hasta usó lentes de contacto.










