Un violento tiroteo registrado la noche del miércoles 21 de mayo en la intersección de las avenidas México y Canadá, en plena Vía Expresa de Lima, dejó como saldo dos delincuentes abatidos, un tercero detenido y tres efectivos policiales heridos, entre ellos el coronel PNP Juan Montúfar. Lo que más ha llamado la atención es que uno de los fallecidos, Alexander Jesús Alvarado Zevallos, alias ‘Moñongo’, debía estar cumpliendo una condena de 35 años de prisión en el penal de Cochaca, en Cerro de Pasco.
La presencia de ‘Moñongo’ en el enfrentamiento ha generado una ola de cuestionamientos sobre la seguridad penitenciaria y el verdadero cumplimiento de las sentencias en el sistema carcelario peruano. Según un informe de Latina Noticias, este delincuente tenía antecedentes desde el año 2011 por robo agravado, extorsión y tenencia ilegal de armas, y fue sentenciado a tres décadas y media de prisión. Sin embargo, había sido visto delinquiendo en las calles de Lima en varias ocasiones, incluso siendo detenido este año por participar en un robo en La Victoria.
Alias ‘Moñongo’ no actuaba solo. Junto a él, cayó abatido Gian Carlos Huamaní Cornejo, alias ‘Cuarto Pollo’, otro integrante de la organización criminal Los Injertos del Centro, mientras que un tercer miembro identificado como Eduardo Quiñonez de Pielago, alias ‘Kevin’, fue capturado. Esta banda se encuentra también implicada en el asesinato del suboficial PNP Ángel Belleza Zapata, quien fue baleado en abril en el distrito de Miraflores y falleció días después en el Hospital de la Policía.
La participación activa de estos delincuentes en el violento tiroteo —ocurrido cerca de la estación México del Metropolitano— puso en evidencia el peligro que representa el crimen organizado en la capital. Las autoridades policiales, encabezadas por el general Óscar Arriola, confirmaron la identidad de los abatidos y destacaron la intervención de los agentes que evitaron mayores daños a los transeúntes y vehículos en la zona.
El caso de alias ‘Moñongo’ ha generado especial indignación y preocupación en la opinión pública, ya que revive los cuestionamientos sobre la integridad del sistema penitenciario peruano. ¿Cómo pudo un reo con sentencia firme seguir operando en bandas delictivas en la capital? Esta situación demanda una urgente revisión de los mecanismos de control en los penales del país, así como mayores garantías para la seguridad ciudadana.










