En el corazón de Miraflores, un prostíbulo clandestino se había instalado y llevaba por nombre ‘La casa azul’. En ese lugar, mujeres de nacionalidad venezolana cumplían los deseos de todos los hombres que llegaban; con la fachada de masajes y más nombres curativos las extranjeras ofrecían el servicio más antiguo del mundo.
Agentes de la Policía Nacional llegaron hasta la cuadra 52 de la Avenida Pettituars para intervenir el departamento 201 de un edificio multifamiliar. Al ingresar fue evidente las actividades que se realizaban al interior del inmueble.
Según primeras investigaciones, las extranjeras no necesitaban publicitar sus servicios ni por diarios, ni por anuncios sino sólo por intermedio de las redes sociales. Precisamente, para llegar a ‘La casa Azul’, te escribían por whatsapp para confirmar tu asistencia.
Agentes de la Policía fueron alertados por los vecinos del mismo condominio porque les parecía extraño que personas totalmente desconocidas ingresen al inmueble una y otra vez.









