Un momento de alta tensión se vivió en el terminal terrestre de Santa Catalina, cuando la esposa de un transportista que fue baleado por extorsionadores encaró públicamente al presidente José Jerí durante una actividad oficial. Visiblemente afectada, la mujer interrumpió el acto para exigir respuestas ante la creciente inseguridad que golpea al sector transporte.
“¿Quién me apoya a mí?”, reclamó con voz firme, denunciando el abandono del Estado frente a las amenazas, atentados y extorsiones que sufren diariamente los transportistas. Su testimonio generó impacto entre los asistentes y puso en evidencia la desesperación de las familias afectadas por la violencia criminal.
El hecho ocurrió en un contexto marcado por la crisis de seguridad ciudadana y el aumento de ataques armados contra trabajadores del transporte público y de carga. Pese a los anuncios oficiales, los afectados aseguran que no existen medidas concretas ni protección efectiva por parte del Gobierno.
La escena se viralizó rápidamente en redes sociales, convirtiéndose en un símbolo del hartazgo ciudadano y del reclamo directo a las autoridades por la falta de liderazgo, estrategia e inversión para frenar la ola delictiva que azota al país.









