Un joven de 22 años secuestró y acabó con la vida de su propia madre sin el menor remordimiento. El sangriento crimen ha dejado en shock a los vecinos de Chancay.
Todo comenzó al mediodía del último domingo, cuando Jeremy Fernando F. M. secuestró a su mamá, Delia Ferrer Mori, de 63 años, en su casa, ubicada en el centro poblado Peralvillo. La retuvo en el segundo piso tras una discusión y cerró todas las puertas con llave.
Por la tarde, la mujer, que trabajaba vendiendo caldo de gallina para mantener a su hijo, gritaba desesperadamente por ayuda. Sus vecinos llegaron y llamaron a la Policía y al serenazgo.

De acuerdo con los testigos, a pesar de las súplicas por auxilio, los agentes solo se limitaron a tocar la puerta y a tomar fotos. Luego, se fueron dejando a la anciana a su suerte.
Pasaban las horas y el hombre, que según los vecinos habría estado bajo los efectos de algún estupefaciente, comenzó a lanzar por la ventana todas las pertenencias de la señora.
Primero lanzó su televisor, luego sus enseres, su ropa, y así continuó por largo rato sin que nadie hiciera nada por salvar la vida de la adulta mayor.

«Estaba tan fuera de sí que hasta tiró un costal con arroz. La Policía fue alertada por nosotros, pero no hizo nada», detalló entre lágrimas una de las vecinas que no podía creer que su amiga estuviera muerta.
Recién la mañana de este lunes, el nieto de la señora, que cada mañana iba a llevarle desayuno, llegó a la vivienda y al no obtener respuesta, se metió al inmueble por la ventana y gritó al ver a su abuelita tendida en su cama en medio de gran cantidad de sangre.
Al fondo, estaba Jeremy, completamente en shock, con las manos manchadas de sangre de la mujer que le dio la vida.
Inmediatamente, el nieto dio aviso a la Policía. Los agentes llegaron otra vez a la vivienda y fueron recriminados por los vecinos.
«Debieron hacer algo por la señora. Si se hubieran comprometido, ahorita estaría viva. Cuando se les llama, nunca hacen nada por la población», exclamó indignado uno de los residentes.
Los policías detuvieron a Jeremy y lo llevaron a la comisaría, donde permanece.
Lo que más causó indignación entre sus familiares y amigos es que recién después de las 4:00 de la tarde del lunes llegaron los peritos de Criminalística y representantes de la Fiscalía para hacer el levantamiento del cuerpo.
«Encontraron su cuerpo temprano, ¿cómo es posible que recién vengan en la tarde? Es una vergüenza, una burla. No hicieron nada por ella en vida y tampoco tuvieron la decencia de hacer algo por ella cuando murió», sostuvo otra vecina que prefirió no identificarse por temor a represalias.
PIDIÓ AYUDA HASTA POR WHATSAPP, PERO NADIE HIZO NADA
Delia Ferrer Mori pidió ayuda de todas las formas posibles, pero nadie quiso hacer nada por ella. No solo lanzó gritos desesperados, sino también escribió en su grupo de WhatsApp que alguien la salvara. Al ver la inacción hasta de la Policía, se dio cuenta de su triste destino y escribió tres últimos mensajes conmovedores.
«Perdón por mis pecados. Oren por mi alma, estoy en una guerra espiritual. Me estoy derrumbando», escribió a sus amigos y clientes, pero sus desgarradores mensajes fueron ignorados por todos.
Recién al día siguiente alguien preguntó qué pasó, pero ya era muy tarde. Los familiares de la víctima llegaron y confirmaron que el joven tenía problemas con sustancias ilícitas e incluso contaron que la pobre mujer juntaba el dinero de la venta de comida para mandarlo a centros de rehabilitación.








