En un emotivo acto realizado en la ciudad de Arequipa, autoridades locales y ciudadanos rindieron homenaje al maestro Everardo Zapata Santillana, autor del emblemático libro “Coquito”, con la develación de una estatua de dos metros en su honor. Este reconocimiento se dio a pocos días de que el educador cumpla 99 años de vida, como un tributo a su inmenso aporte a la alfabetización en el Perú y América Latina.
Zapata, quien participó de la ceremonia, rememoró los orígenes del famoso libro. Con evidente emoción, relató que el nombre “Coquito” nació de un sueño: “Soñé con un hijo y lo bauticé con ese nombre. Cuando el libro estuvo listo, ya tenía nombre. Sentí que no había vuelta atrás”. Su obra, publicada por primera vez en 1955, ha enseñado a leer y escribir a más de 40 millones de personas en distintos países de habla hispana.
Durante el evento, el autor recordó su infancia marcada por la orfandad y cómo un profesor lo impulsó a dejar la sastrería para estudiar educación. “Un día, mi maestro me encontró trabajando. Me animó a seguir estudios superiores porque, según él, yo no había nacido para ser obrero. Así me convertí en maestro, por vocación y compromiso con la niñez”, relató. Esa convicción fue lo que lo llevó a crear un método sencillo y eficaz para enseñar a leer a los más pequeños.
La estatua, erigida en reconocimiento a su legado, simboliza no solo la trayectoria de un educador ejemplar, sino también el impacto social de su obra. “La mayor emoción que puede sentir alguien es que le rindan homenaje cuando todavía está aquí, no cuando ya ha partido”, dijo don Everardo con humildad. También compartió su receta de longevidad: “No hay que descansar, el cerebro debe seguir funcionando. Eso es lo que nos mantiene activos”.
En entrevista con Infobae Perú, Zapata reafirmó su deseo de ver erradicado el analfabetismo y celebró que el Ministerio de Cultura haya declarado la primera edición de “Coquito” como Patrimonio Cultural de la Nación. “Hoy todos los niños peruanos, e incluso los hispanohablantes, pueden usar ‘Coquito’ para aprender a leer”, sostuvo. Su mensaje final fue para los docentes: “No teman a las clases iniciales. Bien preparados, pueden cambiar vidas, como me pasó a mí”.










