El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó duras advertencias sobre las consecuencias de una posible invasión de Estados Unidos a Venezuela, luego del despliegue de tres destructores estadounidenses en el Caribe. Durante un Consejo de Ministros realizado el martes 19 de agosto, Petro afirmó que esta acción militar convertiría a Venezuela en “otra Siria” y arrastraría a Colombia a un nuevo conflicto regional. “Los gringos están en la olla si piensan que invadiendo Venezuela resuelven su problema”, aseguró el mandatario.
Petro señaló que, en caso de un conflicto armado entre Estados Unidos y Venezuela, Colombia se vería inevitablemente afectada por su cercanía y los problemas compartidos en la frontera. Advirtió que los narcotraficantes aprovecharían el caos para tomar control de recursos naturales, generando más violencia. “Eso significa más economía para la muerte, no para la vida”, expresó, enfatizando que una guerra no haría más que fortalecer estructuras criminales.
El presidente colombiano también reveló que ya había transmitido su posición al expresidente estadounidense Donald Trump a través de emisarios. “Yo le dije a Trump que eso sería el peor error”, dijo Petro, criticando abiertamente la intención del Gobierno estadounidense de intervenir militarmente en Venezuela bajo el argumento de combatir el narcotráfico. En su opinión, dicha estrategia provocaría un daño regional irreparable.
Durante su intervención, Petro también hizo referencia a la situación interna de Venezuela. Cuestionó al ministro venezolano Diosdado Cabello por negar la presencia de narcotraficantes en ese país, asegurando que sí existen estructuras criminales vinculadas al narcotráfico en territorio venezolano. Asimismo, criticó a algunos sectores de la guerrilla colombiana, como el ELN, por abandonar sus ideales revolucionarios y actuar como grupos narcoparamilitares.
En paralelo, la Casa Blanca reafirmó su postura contra el régimen de Nicolás Maduro. Karoline Leavitt, portavoz del Gobierno de Trump, calificó al Gobierno venezolano como un “cartel del narcotráfico” y afirmó que Estados Unidos está preparado para “usar todo su poder” contra sus responsables. En este contexto, los buques USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson —todos de la clase Arleigh Burke— han sido desplegados cerca de las costas venezolanas, generando gran tensión en la región.









