La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este miércoles la emergencia de salud internacional ante el coronavirus que ha generado la muerte de 170 personas. Numerosos países comenzaron a aislar a cientos de ciudadanos evacuados de la ciudad china de Wuhan en un esfuerzo por detener la propagación mundial de la epidemia.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, anunció la decisión tras una reunión del comité de emergencia de la entidad, en medio de la evidencia de que el virus se expandió a casi una veintena de países.
UNA SEMANA DE CUARENTENA EN WUHAN
En la madrugada del pasado día 23, las autoridades de Wuhan, capital de la provincia centrooriental de Hubei y epicentro del brote, tomaron la decisión de empezar a cerrar la ciudad, que cumple hoy una semana de esta cuarentena ‘de facto’ en la que no se puede salir de la urbe, donde todo el transporte público está suspendido.
Quedan unos 9 millones de personas en la ciudad. Uno de ellos es Zhu, un joven de 30 años que trabaja para una empresa estatal en Wuhan y que asegura tener “un poco de miedo” al tiempo que muestra esperanza en que todo pase pronto gracias a los avances médicos y a que “todo el país está luchando contra el brote”.
En conversación con Efe a través de la popular aplicación de mensajería WeChat, Zhu explica que compró comida para medio mes antes del cierre de la ciudad, en la que se quedó voluntariamente pese a que tenía billetes para volver a su Shaanxi natal, donde iba a celebrar el Año Nuevo chino con su familia.

“Tenía miedo de pasar por las estaciones de metro y del tren, y por otros lugares concurridos, contagiarme del virus y preocuparme por infectar a mi familia. Le di muchas vueltas, pero al final devolví mi billete y me he quedado yo solo en Wuhan. Es la primera vez que paso el Año Nuevo en otro lugar (lejos de su familia) en treinta años”, explica.
No obstante, la tecnología ayuda: “Cada día hacemos una videollamada para ver qué están haciendo. No es mucho peor que pasar el Año Nuevo juntos. Entendieron mi decisión y me apoyan mucho”, cuenta.Por ahora, mientras continúa el bloqueo, Zhu asegura que su vida “no se ha visto muy afectada”. “Normalmente me gusta estar solo: estudiar, cocinar, leer libros y jugar a videojuegos en línea con mis amigos. Lo único que echo de menos es poder salir a correr”.









