La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció este viernes que su gobierno interpuso una demanda contra Google tras detectar que la empresa cambió el nombre del «Golfo de México» por «Golfo de América» en sus mapas dentro del territorio de Estados Unidos. La mandataria exigió que se respete la denominación original en las zonas que no corresponden al país vecino y acusó a la compañía de exceder los alcances de una resolución emitida por el Congreso estadounidense.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum fue cuestionada sobre si Google había respondido a su última comunicación oficial. “Está ya demandado. Ya hubo una primera resolución y se está esperando”, respondió. Recalcó que México no se opone a que Estados Unidos nombre su parte del territorio como «Golfo de América», pero exige que se mantenga el nombre «Golfo de México» en las zonas marítimas correspondientes a México y Cuba, de acuerdo con el marco internacional.
La mandataria argumentó que solo los Estados pueden decidir sobre la nomenclatura dentro de su territorio, pero no sobre regiones internacionales compartidas. “Lo que decimos es que Google le ponga ‘Golfo de América’ donde es Golfo de América, que es la parte que le corresponde a Estados Unidos, y le ponga ‘Golfo de México’ a la parte territorial que le corresponde a México y a Cuba”, explicó.
Sheinbaum también aclaró que el tema no fue tratado en conversaciones con el presidente estadounidense, Donald Trump, y que el gobierno mexicano no tiene objeción sobre cómo se denominen los espacios en territorio norteamericano. “Lo que decimos a Google es: sujétate a lo que aprobó el gobierno de Estados Unidos. Esa es la controversia en la que estamos”, puntualizó.
El Golfo de México es una vasta extensión marítima de más de 1.5 millones de kilómetros cuadrados que baña las costas de México, Estados Unidos y Cuba. Es una de las regiones marinas más biodiversas del mundo, hogar de más de 15,000 especies y una zona clave para la extracción de petróleo y gas en el continente. La disputa con Google ha desatado un debate sobre la soberanía y el manejo de nomenclaturas en plataformas digitales con influencia global.










