Una orden del Departamento de Transporte de Florida —respaldada por el gobernador Ron DeSantis— exige que los municipios eliminen los pasos peatonales pintados con los colores del arcoíris y otras formas de arte urbano antes de septiembre, con pena de perder millones en fondos estatales.
Estas pinturas forman parte de iniciativas que visibilizan a las comunidades LGBTQ y afrodescendientes. Líderes civiles y defensores de derechos consideran esta medida un nuevo capítulo en las políticas represivas de DeSantis, incluyendo restricciones como la ley «No digas gay».
Robert Boo, del Pride Center Florida, la calificó como un intento de borrar su existencia, mientras residentes como Jason Osborne opinan que lejos de intimidarlos, esto podría catalizar mayor visibilidad y apoyo.









