Estados Unidos ha encendido las alarmas diplomáticas en América Latina tras exigir a los países de la región que definan “de qué lado están” frente al creciente conflicto entre Irán e Israel. Durante la 55ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se celebrará del 25 al 27 de junio en Antigua y Barbuda, una alta funcionaria del Departamento de Estado remarcó que esta es una oportunidad para que las naciones latinoamericanas tomen postura ante lo que calificó como un régimen “patrocinador estatal del terrorismo”.
La controversia surge luego del reciente ataque aéreo de Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes, lo cual ha dividido profundamente a América Latina. Mientras países como Argentina respaldaron públicamente la acción, otros como Venezuela, México, Brasil, Nicaragua y Cuba han condenado enérgicamente la ofensiva, argumentando que se trata de una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
Venezuela fue uno de los países más contundentes, calificando el ataque como “ilegal e injustificable”. Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, apeló al mensaje del Papa Francisco para rechazar la violencia: “No hay futuro en la destrucción, sino en la fraternidad”. Uruguay y Brasil también se mostraron preocupados por la escalada bélica. En contraste, el presidente argentino Javier Milei expresó un fuerte respaldo a Israel, celebrando incluso los bombardeos a través de redes sociales.
La postura estadounidense se enmarca en un contexto geopolítico más amplio. Washington también aprovechó la ocasión para reafirmar su liderazgo regional, apoyar el estado de derecho, promover la democracia y advertir sobre el rol de China en el continente. Además, se expresó el respaldo a la candidatura de la disidente cubana Rosa María Payá a la CIDH y se anticiparon los temas para la próxima Cumbre de las Américas en diciembre.
Este escenario deja en evidencia una América Latina dividida entre las alianzas históricas y las nuevas presiones geopolíticas. Mientras unos países buscan mantener una postura soberana frente a los conflictos internacionales, otros se alinean claramente con las potencias, evidenciando las tensiones que marcarán los próximos meses en la región.










