Durante una reunión bilateral en el Pentágono, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, expresó al canciller peruano Elmer Schialer la necesidad de que ambos países trabajen unidos para disuadir con firmeza las amenazas potenciales de China en el hemisferio occidental. En el encuentro, Hegseth enfatizó que las crecientes inversiones de Pekín en América Latina representan un desafío estratégico para la seguridad regional y que deben ser enfrentadas de manera coordinada.
El secretario norteamericano subrayó que Estados Unidos y Perú comparten amenazas comunes como el narcotráfico, la migración ilegal y el crimen organizado. Sin embargo, la creciente influencia económica y diplomática de China fue el foco central de la conversación. “Pekín invierte y opera en la región para obtener beneficios económicos injustos”, advirtió Hegseth, quien abogó por una alianza estratégica que permita “prevenir conflictos” y salvaguardar la estabilidad de América Latina.
La propuesta incluye medidas de cooperación diplomática, económica y militar. El secretario de Defensa norteamericano señaló que Perú es un socio clave en el esfuerzo por mantener la región libre de influencias externas que puedan afectar la democracia y el desarrollo sostenible. «Poner a Estados Unidos primero también significa poner a las Américas primero», afirmó Hegseth, remarcando que el fortalecimiento de la relación con Perú será esencial en esta misión.
Por parte del gobierno peruano, el canciller Elmer Schialer y el ministro de Defensa Walter Astudillo respaldaron la idea de profundizar la cooperación bilateral. Schialer calificó a Estados Unidos como un “muy buen aliado histórico” y expresó el interés del Perú en transformar la relación actual en una “relación estratégica integral”. Ambos funcionarios coincidieron en que los desafíos compartidos requieren una respuesta conjunta y sostenida.
Como parte del acuerdo, se anunció que las Fuerzas Armadas del Perú tendrán acceso a tecnología avanzada y programas de entrenamiento especializados proporcionados por EE. UU. También se acordó incrementar la frecuencia de ejercicios militares conjuntos para mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones de crisis. Esta alianza marca un nuevo capítulo en la relación bilateral y refleja la intención de ambas naciones de fortalecer su compromiso con la seguridad hemisférica.









