La televisión estatal norcoreana (KCTV) transmitió este lunes impactantes imágenes del líder supremo Kim Jong-un recibiendo los ataúdes de militares norcoreanos caídos en combate, tras luchar junto a las tropas rusas en la guerra contra Ucrania. La escena, proyectada durante un acto oficial en Pyongyang, mostró al mandatario inclinándose solemnemente con ambas manos sobre una fila de féretros cubiertos con la bandera nacional.
El evento fue organizado en el marco del primer aniversario del Tratado de Asociación Estratégica entre Corea del Norte y Rusia, firmado el año pasado, y que permitió el despliegue de tropas norcoreanas en apoyo a las fuerzas rusas, principalmente en la zona occidental del país. Esta alianza militar ha fortalecido significativamente los lazos entre ambos regímenes autoritarios.
Durante la ceremonia, también se proyectaron fotografías de soldados norcoreanos junto a militares rusos y la imagen de un cuaderno manchado de sangre, recuperado en la región rusa de Kursk, donde se han registrado recientes ofensivas tácticas por parte de Ucrania. En ese cuaderno, supuestamente perteneciente a un soldado norcoreano, se leían mensajes como: “Ha llegado finalmente el momento decisivo” y “Luchemos esta batalla sagrada con amor sin fronteras y con la confianza que ha depositado en nosotros nuestro amado Comandante Supremo”.
Al acto asistieron figuras clave del régimen norcoreano, como la ministra de Asuntos Exteriores, Choe Son Hui, así como artistas norcoreanos y rusos que ofrecieron presentaciones en homenaje a los caídos. Las imágenes de Kim Jong-un, junto a los mensajes patrióticos, formaron parte central del discurso simbólico del evento, que buscó consolidar la narrativa de unidad y sacrificio entre ambos países.
El uso de soldados norcoreanos en territorio ruso no ha sido reconocido oficialmente por Pyongyang en el pasado, pero esta ceremonia confirma, por primera vez de manera explícita, la presencia de combatientes norcoreanos en el conflicto ucraniano. La decisión de mostrar estas imágenes también parece ser un gesto de reafirmación política y militar en medio del creciente aislamiento internacional que enfrentan ambos gobiernos.









