En medio de crecientes tensiones comerciales, China anunció este viernes 2 de mayo que está evaluando una propuesta de diálogo con Estados Unidos, pero dejó en claro que no iniciará ninguna negociación mientras no se eliminen los aranceles del 145 % que Washington impuso el pasado 9 de abril. El Ministerio de Comercio chino recalcó que la postura de su país es firme: sin condiciones favorables, no hay conversaciones. Además, negó que haya habido contactos recientes con la Casa Blanca y acusó al expresidente Donald Trump de falsear información sobre supuestos acercamientos con el presidente Xi Jinping.
El gobierno chino no solo exige el levantamiento de los aranceles, sino que también pidió a EE. UU. actuar “con sinceridad” y dejar de engañar a su población con declaraciones manipuladas. Las autoridades de Beijing aseguran que no aceptarán chantajes ni presiones disfrazadas de voluntad de diálogo. Según señalaron, fue Estados Unidos quien inició esta guerra comercial de manera unilateral, por lo que deben dar el primer paso si realmente quieren una salida negociada.
Esta disputa se remonta al inicio del mandato de Donald Trump, cuando impuso un arancel inicial del 10 % a productos chinos, que luego subió al 20 % y terminó escalando hasta el 145 %. En respuesta, China aplicó aranceles de hasta 125 % sobre productos clave estadounidenses como el carbón, el gas natural licuado y el petróleo crudo. La situación se convirtió en una guerra tarifaria total que ya está afectando severamente a ambas economías.
En EE. UU., la economía se contrajo un 0,3 % en el primer trimestre de 2025, marcando su primera caída en tres años. Además, el puerto de Los Ángeles, uno de los más importantes del país, reportó una disminución del 35 % en el volumen de carga. Fabricantes y minoristas están pausando envíos desde China, lo que incrementa significativamente los costos de importación. Por su parte, China también sufre una desaceleración en su actividad industrial, afectando especialmente a empresas exportadoras.
Mientras tanto, Trump intensifica su presión comercial con nuevas medidas como la eliminación del régimen “de minimis”, lo que afecta directamente a plataformas chinas como Temu y Shein. Con esto, busca frenar lo que califica como una competencia desleal que perjudica a la industria local. A pesar de las señales diplomáticas, las acciones concretas en ambos lados indican que una verdadera reconciliación comercial aún parece lejana.









