Bolivia dio un paso trascendental en la protección de los derechos de la niñez y adolescencia al aprobar una ley que prohíbe sin excepciones el matrimonio de menores de 18 años. Hasta ahora, el Código de las Familias permitía que adolescentes de 16 y 17 años pudieran casarse con autorización de sus padres o tutores, lo que abrió la puerta a miles de matrimonios infantiles en la última década.
Según datos de la Defensoría del Pueblo, entre 2014 y 2024 se registraron más de 4.800 matrimonios de adolescentes de 16 y 17 años, además de 487 uniones en niñas menores de 15 años, según el Servicio de Registro Cívico. A ello se suma un número aún mayor de uniones libres y concubinatos, prácticas ilegales que afectan principalmente a niñas y que exponen a las menores a violencia, embarazos precoces y hasta casos de trata de personas.
La senadora Virginia Velasco, del Movimiento al Socialismo (MAS), fue una de las impulsoras de este proyecto de ley luego de conocer de cerca historias como la de María*, quien con apenas 14 años fue obligada a casarse con un hombre el doble de su edad y quedó abandonada tras un embarazo complicado. “No ha sido fácil. Ha sido una lucha que dimos unidas, cayéndonos y levantándonos. Es un logro histórico e inédito para evitar que se vulneren los derechos de niños, niñas y adolescentes en Bolivia”, señaló la legisladora.
La aprobación de la norma en la Cámara de Diputados, con 87 votos a favor, se suma al visto bueno previo del Senado. Solo resta que el presidente Luis Arce promulgue la ley para que entre en vigor. Organizaciones como Save the Children celebraron la medida, considerándola un avance hacia los estándares internacionales de protección de la infancia y una respuesta a recomendaciones de organismos como la ONU y la CIDH.
No obstante, especialistas advierten que este es apenas el primer paso de un camino más amplio. “El gran desafío ahora es desnaturalizar estas prácticas en la sociedad. No basta con prohibir el matrimonio infantil; hay que trabajar en la concientización, en escuelas, universidades y comunidades para que se respeten los derechos de las niñas”, sostuvo Jimena Tito, de Save the Children. Con esta ley, Bolivia busca erradicar una problemática histórica que afecta a miles de menores y que ha sido normalizada por prácticas culturales y factores económicos durante generaciones.
*El nombre de la menor ha sido cambiado para proteger su identidad.









