El gobierno de Javier Milei confirmó la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una decisión que ha generado un fuerte debate en el ámbito sanitario. Según el mandatario, el organismo internacional promovió políticas que llevaron a una de las «mayores catástrofes económicas de la historia mundial», en referencia a las cuarentenas prolongadas durante la pandemia de Covid-19.
La medida fue oficializada a través de una carta firmada por el canciller Gerardo Werthein el 25 de febrero, cuyo contenido se dio a conocer en la 78ª Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra. Con esta decisión, Argentina perdería acceso al Fondo Rotatorio de Vacunas y al Fondo Estratégico de Insumos Sanitarios, lo que podría encarecer tratamientos y afectar la cobertura de campañas nacionales de salud.
¿Por qué Milei decidió romper con la OMS?
Javier Milei ha sido un crítico constante de las medidas sanitarias implementadas durante la pandemia, calificando las cuarentenas como «el mayor experimento de control social de la historia». Según el gobierno argentino, la desvinculación de la OMS permitirá recuperar el control sobre las decisiones sanitarias sin imposiciones externas.
Sin embargo, expertos advierten que la ruptura podría afectar el acceso a vacunas, insumos esenciales y cooperación internacional en materia de salud pública. Además, organismos internacionales han expresado preocupación por el impacto que esta decisión podría tener en los sectores más vulnerables del país.
Consecuencias y reacciones
La medida ha generado inquietud en la comunidad médica y política. Durante la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, Argentina fue el único país del Sur Global en no respaldar el nuevo Tratado Mundial para la Prevención de Pandemias.
Diversas organizaciones de salud han advertido sobre los riesgos de esta desvinculación, señalando que podría comprometer el acceso a vacunas y tratamientos clave. La Fundación Soberanía Sanitaria enumeró al menos 10 impactos negativos derivados de la salida del país de la OMS.
La ruptura será efectiva a partir del 1 de enero de 2026, y queda por ver cómo Argentina gestionará la política sanitaria sin la cooperación del organismo internacional.










