Un estudio internacional publicado por la Journal of Behavioral Addictions reveló que Perú se encuentra entre los diez países con mayor prevalencia del Trastorno de Conducta Sexual Compulsiva (CSBD), también conocido como adicción al sexo. Según la investigación, el 7,87% de los peruanos encuestados presenta un nivel de riesgo elevado de padecer este trastorno, que afecta significativamente la vida emocional, social y profesional de quienes lo sufren.
El CSBD fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud en 2018 como un trastorno de salud mental. Se caracteriza por la pérdida de control sobre los impulsos sexuales, lo que conlleva consecuencias negativas a nivel personal y social. “Muchas personas que sufren este trastorno comprometen su vida académica, laboral, su salud emocional e incluso física”, explicó Jano Ramos Díaz, investigador de la Universidad Privada del Norte y uno de los autores del estudio.
La investigación, liderada por la doctora Beáta Bőthe de la Universidad de Montreal, analizó datos de más de 82 mil personas en 42 países. Bolivia, India y Bangladesh encabezan la lista global, mientras que en América Latina, Ecuador, Panamá, Perú y Brasil se ubican entre los más afectados. El estudio también destacó que los hombres presentan una mayor incidencia del trastorno, seguidos por personas de género diverso y mujeres.
En el caso peruano, los expertos advierten que el estigma social, la escasa educación sexual y la falta de políticas públicas impiden un abordaje adecuado. “En varias ocasiones, incluso universidades nos cerraron las puertas para investigar el tema. Hay mucho tabú y desconocimiento”, denunció Ramos. Esta barrera cultural limita la visibilidad del problema y restringe el desarrollo de estrategias de prevención y tratamiento.
Un dato alarmante es que solo el 14% de quienes presentan síntomas ha buscado ayuda profesional. Entre los motivos más frecuentes se encuentran la vergüenza, el alto costo de los tratamientos y la falta de conciencia sobre la gravedad del trastorno. Los especialistas llaman a visibilizar el CSBD como un problema de salud mental que requiere atención urgente y libre de prejuicios.









