La empresa estatal se encuentra en una situación económica muy complicada que le impide pagar sus deudas. De hecho, su deuda es 3.6 veces mayor que su patrimonio, lo que le impide seguir operando con normalidad.


El proyecto de modernización de la refinería de Talara tiene mucho que ver con el exceso de deuda. Su costo de inversión se ha multiplicado 5 veces.


Por el retraso en la entrega de la refinería, seguimos importando combustible, lo que hace que tengamos una de las gasolinas más caras de la Latinoamérica (su precio ha incrementado en 40% en 2022).


Esta situación obliga a que Petroperú sea mantenida por todos los peruanos y hace evidente su insostenibilidad.












