El jugador no firmó una de sus mejores noches. Pero en marzo tendrá una nueva oportunidad para brillar.
El fútbol es tremendamente caprichoso. El pasado mes de junio, la historia común que habían escrito Lionel Messi y el FC Barcelona llegó a su epílogo. Se ponía punto final a una de las epopeyas más especiales de la historia del fútbol. La ruptura de dicha unión fue mucho más agridulce de lo que muchos aficionados al deporte esperaban.
De rebote, este movimiento aliviaba enormemente a los seguidores del Real Madrid, que veían cómo una de sus bestias negras abandonaba el marco común de la liga española de fútbol. Pero en el sorteo de la Champions League del pasado mes de diciembre saltó la sorpresa: El nuevo club del astro argentino (PSG) y el Real Madrid quedaron emparejados en los octavos de final. Y el duelo no era un partido menor, sino que era una eliminatoria trascendental en dos sets: o todo o nada.
La Champions es una de las competiciones más importantes del mundo. Cuando se disputan los duelos más importantes, el planeta fútbol se para. Y las previas de los partidos se nutren de todo tipo de contenido. Ese es el caso -por ejemplo- de los análisis en profundidad de las plantillas por parte del periodismo especializado, portales que muestran todo tipo de estadísticas relacionadas con los equipos. Un ejercicio muy similar al que efectúan las casas de apuestas, que más allá de ofrecer predicciones y teorizar sobre diversos escenarios que pueden plantearse sobre el césped, también ofrecen programas de afiliados online. En sí, herramientas como esta promocionan marcas conocidas en el terreno de las apuestas mediante la recopilación de las preferencias de los usuarios para mejorar las estrategias de marketing y, con ello, la experiencia global del deporte. Al final, lo que se intenta es contribuir a la distribución de información y datos sobre los diversos clubs y encuentros, y la tecnología ha ayudado enormemente en ejemplos como los expuestos.
Lo que se busca es que la espera entre enfrentamiento y enfrentamiento pase lo más rápido posible, demostrando que la trascendencia mediática de la Champions va más allá de los 90 minutos que tienen lugar sobre el césped. Todo es noticiable, y Messi ha vivido las consecuencias de este hecho en primera persona.
Todo el mundo esperaba que el futbolista marcase las diferencias en el partido de ida. Los seguidores franceses se mostraban tremendamente ilusionados, sobre todo teniendo en cuenta la experiencia acumulada del argentino en ese tipo de partidos. Messi y el Madrid se habían encontrado hasta ese momento en un total de 45 ocasiones, con algunos registros individuales espectaculares. Por ejemplo, el argentino ha perforado la portería del equipo blanco 26 veces; cediendo también 14 pases de gol. Si se suman los dos datos (40) la cifra se acerca mucho al total de partidos en los que se han visto sobre el césped (45). Existe otro dato paradigmático: de los 45 partidos totales, Messi solo ha perdido 15.
Era previsible, pues, teorizar sobre una nueva exhibición del rosarino. Pero la imagen del ex jugador del Barça fue errática, con momentos claros de desconexión. El atacante incluso erró un penalti en el minuto 62 de partido. En el FC Barcelona disponía de un contexto favorable en el que plasmar su idea de juego, pero en el PSG, con liderazgos mucho más repartidos, no es tan sencillo.

De hecho, mientras su figura caía a los infiernos, Kylian Mbappé emergía como el relevo generacional del albiceleste. 90 minutos donde el francés demostró por qué es una de las figuras más destacadas del fútbol que se avecina.
La prensa francesa ha sido especialmente dura con Lionel, donde ha sido suspendido incluso en las valoraciones individuales que aportan los periodistas. Algo que nunca ocurrió cuando el jugador militaba en el Barcelona. Su recibimiento fue equiparable al de un jefe de estado, pero los seguidores ya empiezan a mostrar las primeras reticencias con relación a su rendimiento.
Pero antes hemos afirmado que el fútbol es caprichoso. El PSG ganó finalmente el partido, y tiene de cara la clasificación para los cuartos de final. Los jugadores locales se mostraron satisfechos, pero a Messi no se le veía feliz. Seguro que ya estaba preparando mentalmente el segundo round del combate. Los parisinos visitarán la capital de España el próximo 9 de marzo (9 pm hora local). El futbolista tendrá una nueva oportunidad para enfrentarse al Real Madrid. Y lo hará en el Santiago Bernabéu, un campo en el que suele firmar buenas actuaciones. Cuando el árbitro marque el inicio del partido se verá hasta qué punto han afectado las críticas al jugador. Un delantero con espíritu de campeón. Siete Balones de Oro dan fe de ello.









