En un espectáculo inolvidable, Arturo Vidal, el histórico volante de la selección chilena, regresó a Colo Colo, el club que lo vio nacer futbolísticamente, siendo recibido como todo un rey por miles de fanáticos emocionados en el Estadio Monumental.
El ‘Rey’ Arturo hizo una entrada triunfal llegando al estadio en un helicóptero que aterrizó en el centro del césped, sorprendiendo a todos los presentes. Pero eso no fue suficiente; el mediocampista recorrió el estadio montado en un caballo, vistiendo una túnica de rey, mientras las tribunas vibraban con aplausos y cánticos.
Después de este majestuoso paseo, Vidal intentó dirigirse a la multitud para expresar su gratitud, pero las lágrimas le impidieron articular palabra alguna. Emocionado por el momento inolvidable, el jugador no pudo contener la emoción y estalló en llanto.
«Mucha emoción ver a la gente así. Agradecerles tanto cariño recibido (…) seguramente a fin de año levantaremos muchos títulos juntos. Ojalá podamos levantar otra Libertadores… ¿Por qué no?», expresó Arturo Vidal entre lágrimas.
El evento, que duró aproximadamente una hora, incluyó la presentación de grupos musicales para animar a la multitud. La entrada en helicóptero y la vuelta olímpica en caballo fueron los momentos culminantes de una celebración que quedará marcada en la memoria de los aficionados de Colo Colo.
En la conferencia de prensa posterior, Vidal compartió su asombro ante la recepción: «Mentiría si digo que alguna vez soñé algo así. De verdad que fue maravilloso ver el estadio lleno. No sé si en algún otro país se ha visto algo así». El futbolista de 36 años, ex Juventus y Barcelona, regresa al equipo con el que debutó profesionalmente después de 17 años jugando en el extranjero.
Vidal, conocido por su estilo de juego aguerrido, también hizo peticiones y promesas a la hinchada, expresando la esperanza de que el estadio siempre esté lleno y manifestando el deseo de levantar otra Copa Libertadores con Colo Colo. En medio de la celebración, Vidal abordó temas personales, indicando que no considera tan grave beber en ciertas ocasiones, especialmente cuando se celebra un campeonato.









